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jueves, 18 de abril de 2013

El astronauta



Las grisáceas cabras pastaban en los verdes campos, cobijadas por blancas montañas; detrás, el fresco mar bañaba la costa dorada. El sol se ocultaba en el horizonte haciendo estallar en fuego el antes azul cielo...

Cada seis meses debía alimentarse de forma natural, no intravenosa; también debía ejercitarse pues la criogenia prolongada podría provocarle hipertrofia muscular y osteoporosis.
Es tiempo de cosecha, rotación de tierras y replantado de frutas y verduras. Estas tareas son tal vez las mas importantes que tiene para realizar. Si la cosecha moría también el estaría muerto asi como la nave que lo transporta, finalizando su misión sin existo.
318 años, tiempo de la tierra, viajando por el espacio a 10 veces la velocidad de la luz hacen de la nave chatarra de difícil mantenimiento. Además de las piezas metálicas debía controlar el correcto flujo de combustible vegetal a los motores, la deshidratación y encapsulado de los alimentos así como el estado del curso y escritura de bitácora de viaje. Todo este trabajo le dejaba poco tiempo para pensar en La Tierra que dejo atrás. Ya no recordaba si tenía familia, si alguna vez amo o si lo amaron. Recordaba si el despegue, la presión en los ojos, la falta de aire. El ruido ensordecedor de la muchedumbre preguntando en la conferencia de prensa, las eternas discusiones sobre la existencia de Dios y el extremo final del universo.
Los atentados terroristas, perpetrados por la unión católico-musulmana, no retrasaron el despegue, la falta de aire, la presión en los ojos, el ruido ensordecedor..., el silencio eterno del espacio profundo, la eterna soledad.
En el poco tiempo libre que tenia leía sobre La Tierra, no se resignaba a olvidarla, aunque sabia que jamás la volvería a ver excepto en sus sueños, cada 4 meses durante 6 meses en criogenia.
Entonces de nuevo los campos, las montañas, el infinito azul del mar.

El despertar de criogenia es tranquilo. Lentamente las nieblas del sueño se disipan dando lugar a las sombras de la cámara, de tenues luces amarillas, que lo contenía.
Pero hoy no fue así. El sueño fue abruptamente interrumpido y las titilantes luces rojas lastimaban sus desacostumbradas pupilas. Estirando algunos músculos aun dormidos se incorpora y corre, raudo por los rojos pasillos de la nave. En la sala del capitán consulta la bitácora de viaje. había sido despertado a los 2 meses y 3 días de comenzado la criogenia, para su sorpresa no por fallo técnico (esto ya había sucedido algunos años atrás). La computadora tenía orden de informar en cualquier momento si se cumplía la prerrogativa de la misión o si se encontraba algo que pudiera significar el destino final de la misma: el final del universo. Desconecto las luces de emergencia, que lo estaban enloqueciendo. Las maquinas de la nave estaban apagadas, solo se escuchaba su corazón que le explotaba en el pecho. Los instrumentos marcaban algo al frente pero no podían identificarlo, así que decidió salir a verificar en persona.
El traje espacial poseía la mejor tecnología de la época. se le podían acoplar un sinfín de herramientas controladas por electrodos conectados directamente al cerebro. Los brazos van cruzados al frente, sobre el pecho, esto maximiza los sentidos permitiendo al astronauta oler, oír y sentir lo inimaginable.
Saltó al helado espacio y se deslizo hasta la proa, irguiéndose sobre ella. Al alzar la vista quiso reír, pero sus músculos faciales ya habían olvidado como hacerlo.
De izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, el muro era infinito. No podía verse a través de el. Negro, opaco. Reflejaba las estrellas, que había dejado tras de si, pero no lo reflejaba a el ni a su nave. El muro era suave y helado como la seda. Tal vez fuera de vidrio o acrílico, pero mullido y acolchado como una gruesa frazada de invierno. Se arrastro por la eterna pared, descubriendo que no era tan eterna. Encontró aristas que formaban esquinas. Levanto la vista y en la negra inmensidad vio una pequeña ventana por donde se escurría un tenue rayo de luz.
Temeroso se arrastro por la pared. Pensaba que ese no podía ser el final, que debía haber algo mas y el quería saber que era ese "algo mas". Se asomo tímidamente a la ventana. La sangre se congelo en sus venas al ver una sombra acercarse desde el otro lado. Retrocedió, tropezando con sus propios pies, cayendo en un rincón contra la suave pared. Los ojos desorbitados, fijos en la ventana. Aterrado vio como el muro cedía frente a el. De la luz surgieron varias sombras que lo alzaron. Lo colocaron en una especie de camilla, sujetándolo con fuertes correas de cuero.
Le aplicaron un sedante inyectable por encima de la camisa de fuerza.
Mientras lo conducían a la sala de electroshock sus gritos hacían eco por los pasillos del siquiàtrico:
-¡YA NO ESTOY LOCO! ¡YA RECUPERE LA RAZON!


miércoles, 17 de abril de 2013

El grupo de mil cuentos



Avanzo por la senda que llevaba hasta la casa, dejando el auto a la orilla de la carretera.
Perdio la nocion del tiempo y pronto la envolvio la noche. 
En el periodico local necesitaban una nota de color. Algo banal para cubrir un espacio en blanco en una columna que nadie lee. 
Con ese fin la enviaron a cubrir "La reunion del grupo de los mil cuentos". 
La sobria construccion de madera se alzaba sobre la espesa bruma nocturna. Al acercarse se percato de los dibujos sobre los marcos de las puertas y ventanas. Pequeños bajorrelieves tribales semejantes a pajaros. El portico tenia colgados cazadores de sueños, plumas y otros objetos tallados. Al intentar golpear la puerta esta se abrio helando su sangre. Tanto como cuando vio la espectral figura que la invitaba a entrar y unirse al grupo que, detras de el, estaba espectante a la visita.
La entrevista con "El grupo de los mil cuentos" habia sido concertada para la semana siguiente; pero, por una fuerte discucion con su novio decidio ausentarse, aquella noche, de su apartamento en el centro de la ciudad. Anticipo la reunion sin informar a su editor. Nadie sabia que ella estaba en aquella casa.
En el centro del salon habia una pequeña hoguera rodeada por piedras azules. Entorno a ellas estaban sentados unos 10 hombres y mujeres de diferentes edades. Con rostros austeros algunos, sosegados y hasta felizes otros; pero todos con ojos atentos y puestos en la chica que, hermosa y simpatica, ingrezaba para unirseles en la ronda.
Tras presentarse la perdiosta y de forma intempestiva, una joven tomo la palabra:
-"Me sucedio que... cuando vi la cabeza de mi novio caer hacia adelante nunca supuse que lo que en realidad estaba haciendo era esquivar un cartel que habia caido de su mastil, quedando paralelo al piso y a muy baja altura. El filo sel cartel fue lo que se hundio en mi cuello, cortandome la cabeza. Entonces mori".
Un hombre dijo: -"Yo mori de cancer... tenia cuarenta años. Era joven, fuerte... y engreido. Enfermedad maldita, nada se pudo hacer".
-"¿Que tiene de entretenido, divertido o incluso interezante el contar historias de como uno se imagina una muerte? Nada".
Pensaba la periodista.
-"Yo mori de un disparo de bala, cuando...".
-"Tiempo perdido y para nada diver.... ". Y callo en un profundo sueño mientras las historias continuaban siendo contadas a su alrrededor.
Un paseo por el parque, entre flores y pajaros, con su novio es un sueño lindo y apacible, que termina en pesadilla cuando el descubre que ella tiene un amante y ha suspendido la boda porque no sabe a cual de los dos ama realmente. Todo termina en gritos, reproches... golpes.
La voz chillona de la pequeña la desperto sobresaltada: -"...fueron ellos que con sus mentiras me llevaron a la horca, a suicidarme...".
Aterrorizada por sus pesadillas, las historias, la marca de la soga en el cuello de la niña.
La perforacion de bala que mostraba el hombre orgulloso; el estado decrepito, enfermizo del canceroso... el panico, el grito.
Se arrastro hacia el rincon mientras los del grupo la observaban fijamente. Se pusieron de pie rodeandola, acosandola.
-"Cuenta tu cuento". Le decian con voces profundas.
-"No. Yo estoy viva". Gritaba, sollosando de terror.
La voz salio de la nada; ninguna boca pronuncio aquellas palabras: -"Aqui no hay lugar para los vivos".
Entonces su rostro se ilumino. Incorporandose, enjugo sus lagrimas, inspiro profundamente y lentamente solto el aire: -"Esta bien. Yo mori cuando..." 


El arbol de fuego



Se arrastraba, lo arrastraba.

La semilla caia, casi sin querer, desde un carro tirado por dos burros.
Empujada por las ruedas se enterro en el camino.
Meses de sequia consumieron su orgullo con las lluvias broto su espiritu.
Fuerte, segura, la rama ganaba el cielo rasgando las nubes.
...
Por la noche la calma de los murcielagos era interrumpida por los cazadores.
Entre las ramas del arbol buscaban una mitologica criatura que devoraba hombres.
Quienes eran tocados por esta bestia se convertian en bestias.
Fortaleciendose con la sangre humana, proclamaban la vida eterna.
Bestias, alienados de la sociedad que los crio, educo, odiando a quienes los amaron y finalmente destruyendolos o convirtiendolos en iguales, a la fuerza.
Bestias, esta noche moriran entre las ramas de este frondoso.
La muchedumbre rodeo el arbol, las antorchas blandian sus lenguas hacia el cielo pardo.
El arbol grito, primero de miedo. luego de dolor, al darse cuenta que las llamas estaban sobre su corteza.
La bestia al encontrarse atrapada en la copa, herida de muerte, tomo vuelo hacia la ciudad.
Pensaba refugiarse en las sombras de las murallas, los hombres les siguieron con sus gritos, lanzas y antorchas.
La bestia caeria esta noche.
Miraba por ultima vez las lejanas murallas, los hombres enfurecidos.
La tierra que lo cobijo durante tanto tiempo lloraba.
Lloro el hombre a lo lejos y monto en su caballo para socorrerlo, aun sabiendo que no llegaria a tiempo. Lloro el conejo, lloraron los pajaros... y por fin el impavido lloro.
Del cielo cayeron gotas comonunca habian caido.
El arbol moribundo esboso una sonrisa al ver a su amigo enjugarse las lagrimas a sus pies.
Tantas veces este carpintero habia dormido a su sombra, rasgado su corteza en nombre del amor, trepado alegre en sus ramas... ahora en llamas.
Tomo el hacha y entre gritos de dolor y bornca tumbo al arbol hermano.
Lo arrastro hasta su casa, dejando tras de si una linea de savia.
Mientras perdia su liquido vital, su alimento, su sangre, miraba como el sol rayaba el cielo.
Pero para el cayo la noche, con ella la oscuridad y el frio de la muerte.
...
Se arrastraba, lo arrastraba.
Dando tumbos entre la gente, la bestia recibia los golpes de la muchedumbre, que lo rodeaba en cortejo.
Cayo varias veces antes de llegar al lugar, le dolia todo el cuerpo y ademas, sobre si, aquel pesado madero.
Se elevo por encima de la muchedumbre, justo antes de la redencion.
Entre el llanto, la risa y el murmullo ensordecedor.
Golpeo el metal el metal y este atravezo la mano; la sangre broto y el madero sediento de vida la tomo.
La lanza rasgo el costado y el aliento corrio por las lineas del madero.
La bestia murio a las tres de la tarde y la noche cubrio el lugar.
Para el madero era el nuevo dia,otra vez la luz. 
Del arbol el despertar.
La madera marron ahora era verde y del brazo izquierdo asomaba el brote de una hoja.
Mientras la sangre se escurria, el arbol vivia en el madero y la bestia moria en el cristo. 


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